Biografía José Alejandro Pérez Barroso

Empecemos por el principio: soy el hijo de Leonor y Alejandro, hermano de Sandra y Deifan. Nací en  Bucaramanga una ciudad intermedia  al nororiente de Colombia en el año 1976, suena a que fue hace mucho tiempo, pero no es así, soy un joven de alma y espíritu.

Nací una mañana de finales de mayo en una ambulancia de la cruz roja, poco antes de llegar al hospital, desde siempre he vivido con prisa por llegar. Nací por parto natural y sin ningún problema. Crecí junto a mis dos hermanas, una 7 años mayor y la otra 2 años menor. Siempre jugábamos y peleábamos, más con la menor debido a la cercanía de edades. Nos gustaba montar en bicicleta, jugar al escondite, 

Recién nacido en mayo de 1976

al tarro, venados y cazadores , beisbol y futbol. Yo era una niño bastante inquieto y muy curioso. Siempre estaba dando guerra y acababa con la paciencia de mis pobres padres. Por esta razón siempre me tenían en varias actividades extraescolares, las cuales me servían para desfogar mi energía.

 La primaria la hice en el colegio Virrey Solís y en vacaciones me mandaban a Tona al pueblo de mi abuelo  a “ temperar” lo que es ir a otro piso térmico más alto, allí me lo pasaba muy bien y tenía mucho campo para correr y jugar. Me encantaba hacer aviones de papel y luego colorearlos con las banderas de diferentes países, también me gustaba ir a caminar hasta la orilla del río a tirar piedras y mojarme los pies. Cuando era niño mi papá decidió emprender y abrir una pizzeria, también una cafetería , un bar, y un salón de onces. El siempre ha sido un maniático del trabajo y yo le criticaba y reprochaba que dedicara tanto tiempo a su trabajo y lo que no imaginaba es que yo seria igual, soy maniático y obsesivo con el trabajo , de niño yo le ayudaba en las tardes y en vacaciones con  diversas labores  tales como :cobro de cartera, mensajería, cuidar coches y servicios varios. Mi padre dedicaba su vida entera a los negocios y todo su tiempo era para los mismos, mientras tanto mi mamá se dedicaba a cuidarnos, mantener la casa y los viernes y sábados dar clases de porcelana rusa en una caja de compensación. En esas tardes nos dedicamos con mi hermana a jugar, y uno de nuestros juegos favoritos era el restaurante. Colocabamos  en la puerta del garaje una mesa y dos bancos afuera y vendíamos comida, pero lo de vender era todo mentira, preparábamos comida y la regalábamos a nuestros amiguitos de la cuadra.  Ese juego nos encantaba y nos sentíamos los más grandes de todos. También hacíamos pulseras con lana trenzada de varios colores y los cierres los hacíamos con alambre de cobre.

Con mi papá y mis hermanas

 Fue una infancia muy bonita. En los deportes practique atletismo donde era bueno en posta de 4×100 y 100 metros planos,  fútbol en la escuela del atlético Bucaramanga, pero honestamente soy muy malo, no tengo talento para jugar, pero soy muy bueno apoyando y alentando al equipo, Karate donde me zurraban todos los días, solamente destaque en patinaje de carreras donde gané varias medallas a nivel departamental y nacional. Mi especialidad eran los 300 y 500 metros. Nunca logre victorias en pruebas superiores a los 5 mil metros.  

Tuve una infancia muy divertida y entretenida y aunque la relación de mis padres era un auténtico desastre, siempre tratamos de estar muy felices. Luego de unos años y debido a la violencia  e inseguridad, los negocios de mi padre  se salieron de las manos y mi padre tuvo que vender todo a las carreras y salir de la ciudad por problemas de amenazas, era Colombia en los 80s donde la vida no valía nada, tuvo que volver a las ventas que es algo en lo que admiro a mi padre, es un crack vendiendo y estableciendo relaciones comerciales. Eso implicó un cambio de ciudad y para mi un duro golpe pues estaba feliz haciendo mi secundaria en el Colegio San Pedro Claver, el colegio que más he querido y donde tengo amigos que hoy después de tantos años continúan siéndolo y hablamos a diario. 

Lo único que me motivaba de hacer un cambio era la esperanza de que mi familia iba a ser normal nuevamente y mis padres estarían unidos de nuevo, pero nada más lejos de la realidad. Mi padre siguió por sus fueros y la relación se acabó por deteriorar del todo.  En el nuevo colegio y la nueva ciudad no llegue a adaptarme del todo aunque forme relaciones de amistad con personas maravillosas, así que tomé una decisión junto a mis padres y con 15 años me regresé a Bucaramanga, mi ciudad de origen, a vivir con mi tía María que es mi segunda madre y  mi primo Francisco que es el hermano que nunca tuve, allí  termine el bachillerato en el  colegio Divino Niño, con un año de retraso respecto a mis amigos, ya que reprobé el curso. 

cumpleaños con mis amigos del colegio y mi sobrina Vivi

Cuando llegó el momento de elegir carrera me deje llevar por la asesoría psicológica de los que supuestamente saben y como saque un buen puntaje en las pruebas de estado que dan  acceso a la universidad , me decidí por Derecho y ciencias políticas que era una carrera con mucho estatus y elegí la mejor facultad del país  para estudiarlo, que era la universidad Externado de Colombia,  fue un desembolso grande de dinero de mi padre, pues me iba a otra ciudad y la universidad era bastante costosa. Igualmente estuve allí, aprendí muchas cosas de cultura general y conocí mucha gente de todos los tipos, estilos y clases sociales. Principalmente gente con un alto poder adquisitivo. Dentro de los muchos sitios donde viví ,el mejor fue un apartaestudio con cocina tipo americano donde vivía con un caleño que se convirtió en un gran amigo. 

 Allí cocinabamos y hacíamos una fiestas tremendas, el lugar era conocido como la embajada, pues allí paraban todos los que veníamos de otras ciudades, y creo que nunca logramos quedarnos solamente los dos inquilinos, siempre llegaba alguien con algún problema o con alguna borrachera a quedarse. Después vino el abandono de la carrera que nunca llegó a llenarme y nunca tampoco le metí la energía necesaria, ya que no me visualizaba como un jurista en el futuro. Así que abandoné y me dedique a  trabajar en negocios que habían montado  unos amigos de mi papá y los  cuales terminé comprando y  trabajando a tiempo completo sin saber nada de  gestión ni manejo de personal. Era un restaurante y una tienda de videos y juegos, en el restaurante dependía de las cocineras y yo hacia mas funciones de servicio, compras y caja;  todo muy empíricamente y con más errores que aciertos, igualmente era un éxito  de ventas aunque  las cuentas no salían todo lo  bien que esperábamos a final de mes. La tienda de videos se vino a pique después de un robo del que fui víctima y el restaurante empezó a caerse por su propio peso a falta de una gestión adecuada.

En ese tiempo empezó a picarme el gusanillo de la cocina y conocí a un chef de cocina asiática que me invito al restaurante que él dirigía y eso me emociono y me voló la cabeza, yo quería hacer eso, y aunque con temor por miedo al fracaso, deje el restaurante y me dedique estudiar cocina. Fueron dos años en los que aprendí , no todo lo que deseaba pues la categoría de los profesores no era la mejor, pero igual recibí formación que me sirvió para continuar y seguir en este mundo. Después vinieron las prácticas y el inicio de la carrera laboral. Mi primer trabajo fuera de la escuela de cocina lo hice en un hotel donde se tenía una cocina de alto nivel, pero unas relaciones laborales muy tensas, de allí salí rápido pues no me gustaba el mal rollo y el mal ambiente que se respiraba, hice algunas prácticas en restaurantes de alto nivel donde aprendí mucho y vi cómo era realmente el trabajo diario en un restaurante y a pesar de lo duro que era me gusto mucho y decidí seguir adelante.

Medellin con Caro

Después entre al equipo de apertura del Hard Rock Café Bogotá donde pase una de las mejores etapas de mi vida, donde también toque fondo por un despecho amoroso, que me llevó a un momento de autodestrucción en el cual poco me importaba mi vida y lo único que me sacó del pozo fue imaginar el daño que haría a mi mamá ver a su hijo muerto por un desengaño  de amor. Así que decidí salir del fondo y dejar atrás mi pasado sentimental, y al quitarme esa venda de los ojos, vi  una persona que con el brillo de los suyos me enamoro, no fue fácil

 ganarme su afecto,  pues somos polos opuestos y yo me alejaba bastante de los prototipos de hombre que ella miraba, pero perseveré y deje lo que me hacia mal y logre ganarme su corazón, ella es Carolina la que hoy en día es mi esposa, ella es mi cable a tierra y ha tenido una paciencia inmensa para conmigo.

Posteriormente  me llamaron a dirigir un exclusivo restaurante en el que hace unos años había hecho prácticas, trabaje duro y les ayude a hacer apertura de otros locales,  ahorre dinero y decidí que iba a seguir formándome y me fui para Argentina al colegio de cocineros del Gato Dumas, donde aprendí nuevas técnicas, formas de trabajo y equipos que desconocía, fue una etapa increíble y tengo grandes recuerdos de ese país del que salí con  grandes aprendizajes, varios amigos y unos cuantos kilos de peso de extra.

colegio de cocineros del Gato Dumas

Al regresar vi una casona en una calle principal de Bogotá y vi que iban a abrir el restaurante Astrid y Gaston, así que decidí escribirles y contactarlos y me pusieron en contacto con el que iba a ser su chef en Colombia Virgilio Martínez, y junto a el empecé a trabajar antes de abrir el restaurante , fue una etapa magnífica, con unos estándares altísimos de calidad y de servicio, era como estar en el ejército y donde trabajaba demasiadas horas, más de las que uno debe para estar sano, hasta que un día en un turno partido decidí escribir mi carta de renuncia y a las 3 semanas estaba fuera, sin trabajo fijo y solamente leyendo y haciendo algunas asesorías freelance a restaurantes, un dia me llamaron de Medellín para una nueva apertura y ha sido la experiencia profesional más retadora y linda que he tenido en mi vida, tuve la suerte de contar con unos jefes maravillosos y con una energia increible de todo el equipo, en esa ciudad me sentí muy a gusto y estará en mis recuerdos como una etapa espectacular de mi vida.

Madrid fusión 2007 junto a Virgilio M. , Ivan K. y J.M.Arzak

De ahí di el salto a España donde venía inicialmente por un año, y me vine solo,dejando mi familia y mi novia , mi primer destino fue Barcelona , luego Mallorca y cuando estaba muy quemado y me quería devolver termine en Madrid, ciudad donde llegó Carolina y  donde estamos viviendo hace muchos años y donde formamos una familia que hoy cuenta con una hija adolescente Gabriela y un perro que adoptamos en 2015, Bolero.

Primera comunión de Gabriela

La vida como esposo y padre de familia no ha sido difícil pero ha requerido de disciplina y constancia, para no descuidar ni el trabajo, la pareja ni la familia y menos descuidarme a mi mismo. He tenido etapas mejores y peores pero gracias a Dios he contado con el apoyo de mi esposa y mi hija, nos encanta viajar y salir a comer, y con ellas amo ir a ver atardeceres.

Los fines de semana nos gusta salir a caminar al campo y hacer picnic, hemos tenido momentos muy alegres pero creo que los mejores han sido cuando han venidos a visitarnos la familia y amigos, es gratificante ver a personas queridas en una ciudad que ya sientes como tuya y ser el guía y salir de cañas es una alegría inmensa, mi visita favorita es la de mi mamá que ha venido en varias ocasiones y es una alegría para mi tenerla en casa con mi esposa y mi hija.

He tenido la suerte de viajar, conocer y comer en muchos sitios y disfrutarlos junto a mi familia sin dejar de trabajar, mi plato preferido son los frijoles (alubias pintas) , con arroz, plátano frito y un huevo con salsa picante, en España he trabajado en un restaurante, en el comité olímpico y  desde 2006 estoy en un hotel en Madrid y allí he estado sin parar hasta que llegó el covid y nos hizo cerrar.

Lo positivo de ese parón es  que me permitió disfrutar de la compañía de mi familia y de estar sentados a la mesa todos los días juntos como solo lo podíamos hacer el domingo, también aproveche para sacar el proyecto de consultoría  y asesoría online de optimiza tu restaurante donde ayudo a propietarios de restaurantes en todo lo referente a operativa y gestión, desarrollando ajustes para rentabilizar y dejar de ser esclavos de su propio negocio. Así que no todo ha sido malo a causa del covid, hemos vuelto a las raíces y nos hemos adaptado a la bajada en los ingresos y a disfrutar más de lo sencillo y cotidiano, me encanta leer y ahora he podido leer mas que nunca, en casa también hacemos nuestro propio pan con masa madre, comemos más sano y procuramos estar más conectados con la familia a pesar de las distancias físicas, y todo esto gracias a el tiempo del que disponemos.

Torre de Belem, Lisboa con mi mami

Algo que me ha fastidiado el covid es que no hay conciertos, que es algo que me encanta, pero ya habrá tiempo para todo.  De momento sigo viviendo y disfrutando mi vida con sencillez, escuchando rock  y saliendo a montar bicicleta y nadar para mantenerme  activo y saludable. Y siempre con la fe de ver algún día campeón al Atlético Bucaramanga, mi equipo del alma.

Esta es una pequeña biografía de mi vida resumida a grandes rasgos.

Éxitos y buena vida.

José Alejandro Pérez Barroso , Alejo para los amigos